En su juventud, nuestra heroína, Jocelyn Wildenstein, tenía una apariencia extraordinaria: la niña era de una belleza increíble. Como recuerdan sus amigas, Jocelyn siempre tuvo candidatos dignos para su mano y su corazón.

Un día, en el camino, conoció a un hombre muy relacionado con el mundo del cine.
Comenzó a presentar a la niña a sus amigos de la zona y ella quedó completamente imbuida de un estilo de vida marcado por el “glamour”.

Por supuesto, todas las actrices de la película eran perfectas y Wildenstein quería ser como ellas, aunque ya era atractiva.

A partir de ese momento, la niña empezó a perseguir un ideal imaginario. Pero sólo el cuerpo de la niña comenzó a resistir tales innovaciones.

Cuando la niña se dio cuenta de que su apariencia había cambiado hasta quedar irreconocible, decidió hacerse una especie de marca.

No importa cuánto intentó mejorar la situación de alguna manera, nada funcionó. Por el momento, la medicina ha avanzado mucho, pero no vale la pena correr riesgos.







