Una vez, el conductor del coche y los ocupantes de la cabina vieron enormes tuberías en un camino rural.

Era un día cálido y el suelo se sentía seco y cálido. En algunos lugares había una rara hierba verde, como para demostrar que no era fácil crecer con tanto calor. Y así, al sol, entre la estructura de las tuberías, la gente de repente notó un cachorrito…

Estaba asustado y sucio. Estaba claro que no le gustaba estar aquí, pero no podía irse. Sintiendo que el perro necesitaba ayuda, el conductor se detuvo y decidió subir las escaleras para saber qué estaba pasando… Al ver gente, el perro se escondió entre las tuberías y advirtió que no estaba listo para comunicarse. Pero el pueblo no se rindió.

Planeaban ayudar al perro. Cuando la gente se acercó, vieron una cadena tendida entre las tuberías. El extremo estaba conectado a un tubo y la parte principal se enrollaba alrededor del cuello del perro. Todo encajó: el bebé se encontró en ese lugar inhóspito porque la cadena se convirtió para él en una trampa.

No lo dejó deslizarse, firmemente clavado en la estructura del tubo.

La gente estaba muy feliz de haber llegado a tiempo, porque si no hubieran estado en camino, el destino del perro podría haber sido triste. Ahora tienen la oportunidad de salvar al animal.







