—¿Dónde está Anna? —Le pregunté al médico y él me miró con una mirada llena de arrepentimiento. Mi esposa me dio tres hijos maravillosos, aunque el embarazo fue difícil y los niños nacieron prematuramente. Compré flores y fui al hospital, pero el médico me dijo que Anna ya no estaba allí. Me quedé sola con los niños y los crié.

El día de mi cuadragésimo cumpleaños, cuando los niños ya estaban en el colegio, decidimos hacer una pequeña celebración. Cantamos canciones, bailamos, pero de repente llamaron a la puerta. Abrí la puerta y allí estaba Anna con lágrimas en los ojos… Artem, entonces estudiante, se enamoró de Anna y su romance se desarrolló como un cuento de hadas. Se casaron y pronto Anna quedó embarazada de trillizos. El embarazo fue difícil y dio a luz antes de tiempo.

Pero la felicidad se vio empañada por un giro inesperado de los acontecimientos: después del nacimiento de los trillizos, dos niñas y un niño, Anna abandonó a la familia, dejando a Artem solo con los bebés. Artem no se rindió y asumió la responsabilidad de criar a los niños. Con el apoyo de su madre y su hermana, pudo darles a los niños todo lo que necesitaban.

Crecieron, fueron a la escuela y Artem nunca se volvió a casar, sino que se concentró en sus hijos. Pero entonces Anna regresó a su vida. Años después, ella estaba en su puerta, cambiada y arrepentida, pidiendo perdón y una segunda oportunidad. Ella explicó que en ese momento era joven y no entendía lo que estaba haciendo.

Anna estaba en una situación de vida difícil y ni siquiera tenía dinero para comer. Pero para Artem sus palabras llegaron demasiado tarde. Él la rechazó, explicándole que su decisión había sido tomada hacía muchos años. Los niños que presenciaron esta escena miraron a su madre con lástima e incomprensión. Después de eso, Anna ya no apareció en su vida.







