Los excursionistas notaron una extraña tubería oxidada en medio de un bosque remoto e inmediatamente decidieron comprobar qué podría estar escondido en el fondo. Ataron una cámara a una cuerda y comenzaron a bajarla: pensaron que habían encontrado un pozo, pero a una profundidad de 38 metros el micrófono comenzó a transmitir voces hacia arriba.

El conducto a través de los espesos árboles ya de por sí parecía extraño. No había casas ni granjas cerca, por lo que los turistas descartaron inmediatamente la hipótesis del pozo.

Ninguno del grupo esperaba ver una excavación profunda. Muchos pensaron que simplemente habían encontrado un corto tramo de la vieja tubería, pero la cuerda se iba desenrollando metro a metro.

Además, a una profundidad de unos 30 metros, el micrófono conectado a la cámara comenzó a transmitir sonidos similares a susurros. Un minuto después, la cámara voló repentinamente hacia una gran caverna, donde captó una nueva tubería, esta vez paralela al suelo.

“Esto es muy preocupante. Parece ser un conducto de ventilación de algún búnker oculto bajo tierra. “Ni siquiera quiero saber qué hay ahí abajo”, comentó un miembro del grupo sobre la situación. La cueva que se encuentra debajo realmente plantea algunas preocupaciones. Es probable que los excursionistas descubrieran un búnker oculto.







