Evelyn siempre ha trabajado duro para darle a su hija Olivia la mejor vida posible. Como madre soltera, los desafíos siempre estuvieron presentes, pero la alegría que trajo Olivia hizo que cada lucha valiera la pena. Cuando Olivia fue aceptada en un prestigioso campamento de baile, madre e hija estaban muy contentas. Pero cuando Olivia regresó a casa, todo cambió de una manera que Evelyn nunca podría haber imaginado. El papel de Evelyn como madre significaba todo para ella. No importaba lo difíciles que fueran los días, la brillante sonrisa de Olivia y su dulce “Mami, te amo” podían alegrar sus peores momentos.

A la edad de diez años, el amor de Olivia por la danza floreció y cuando recibió una beca para un campo de entrenamiento, Evelyn estaba increíblemente orgullosa. “Cariño”, dijo Evelyn una tarde mientras comía helado, “¡el campamento de baile va a ser genial!” Pero no nos veremos hasta dentro de tres meses. ¿Estás de acuerdo con eso? Los ojos de Olivia brillaron mientras sonreía y asentía, la emoción era evidente en su rostro. —Bailaré, mamá —dijo simplemente. La separación fue difícil para Evelyn, pero se consoló con el hecho de que Olivia estaba a salvo, feliz y persiguiendo su pasión. Las actualizaciones semanales del consejero del campamento la tranquilizaban, pero a medida que pasaban las semanas, Evelyn extrañaba cada vez más a su hija. Por fin ha llegado el día Después de tres meses, Olivia regresó a casa.

No hubo abrazos cálidos ni historias emocionantes sobre el campamento, solo un tranquilo “Estuvo bien” cuando le preguntó cómo era el campamento. Tal vez sólo esté cansada, pensó Evelyn, tratando de dejar de lado sus preocupaciones. Pero los días pasaban y Olivia seguía distante. Dejó de jugar con su casa de muñecas favorita, apenas hablaba y dejó de abrazar a su madre. En el cumpleaños de Evelyn, un día que Olivia solía celebrar con tarjetas hechas a mano y canciones, no hubo nada. Una noche, la ira de Evelyn llegó a su punto máximo cuando notó que Olivia estaba escribiendo con la mano izquierda. Olivia era diestra desde su nacimiento. – ¿Quién eres tú? – susurró Evelyn en estado de shock. Ella entró corriendo, acariciando suavemente el cabello de Olivia y buscando la marca detrás de su oreja, una marca que había desaparecido.

No era Olivia. El miedo y la confusión abrumaron a Evelyn. – ¿Quién eres tú? – preguntó con voz temblorosa. Los ojos de la niña se llenaron de lágrimas mientras confesaba: “Soy Mia. Olivia y yo intercambiamos lugares en el campamento porque nos parecemos”. El corazón de Evelyn latía rápidamente. -¿Dónde está Olivia?-preguntó desesperadamente. Mia dudó antes de responder. “Olivia está con mi padre.” Pensamos que sería divertido cambiar de lugar por un rato. Él dijo: “Eres la mejor mamá, pero extraño mi casa”. Esa revelación golpeó a Evelyn como un golpe. Ella vivió con un niño extraño durante días. —Llévame con tu padre —dijo Evelyn con urgencia.







