Cuando mi marido y yo compramos un apartamento en mal estado, cuyo estado inicial dejaba mucho que desear, incluso nuestros seres queridos se mostraron escépticos e incrédulos. Nadie podía imaginar cómo transformaríamos este lugar en un hogar fantástico, pero superamos todas sus expectativas.

No perdimos tiempo y empezamos desde la cocina. Por supuesto, era un gran riesgo alquilar un apartamento en tan malas condiciones, pero vimos el potencial y decidimos mostrar al mundo que es posible hacer una renovación radical sin la ayuda de trabajadores o diseñadores.



Aunque parezca increíble lo hicimos todo nosotros solos. La falta de dinero nos empujó a tomar una decisión audaz de la que nunca nos hemos arrepentido. Siempre que compartimos fotos de antes y después, nadie cree lo que ve. ¿Y tú? ¿Hemos conseguido impresionarte?








