Mi esposa quería deshacerse de una vieja panera que había heredado de sus padres. Se encontraba en un cobertizo y se utilizaba como espacio de almacenamiento de herramientas.

Mientras limpiaba, pensó en tirarlos para hacer espacio. Cuando vi la panera, inmediatamente me enamoré de ella. Como me apasionan las antigüedades, decidí restaurarlo y convertirlo en una pieza decorativa para nuestra cocina. La restauración fue un trabajo bastante largo y complicado.

Primero eliminé la capa de polvo y suciedad con una aspiradora de aire y luego la limpié con agua. Pronto se hizo evidente que la caja necesitaba reparaciones importantes. El piso estaba oxidado y la pintura se estaba descascarando. Entonces compré un removedor de pintura y lo apliqué varias veces.

Luego usé agua caliente para eliminar el óxido y los residuos de pintura. Luego limpié cuidadosamente la superficie con papel de lija, removedor de óxido y polvo abrasivo. Cuando mi esposa vio el resultado final, quedó encantada con esta maravillosa transformación.

Me alegro de haber podido conservar esta vieja panera y convertirla en una auténtica obra de arte. Ahora cuelga en nuestra cocina y nos recuerda los bellos momentos de nuestra infancia.







