Katya Nezhentseva nació como una niña inusual. Los médicos no esperaban esto porque la madre de Katy tuvo un embarazo normal, pero el bebé nació con una cara “como la de una anciana”, llena de arrugas y líneas.

Con la edad, este rasgo no desapareció, sino que solo empeoró. Después de numerosas pruebas, a Katya le diagnosticaron progeria, una enfermedad extremadamente rara que hace que el cuerpo envejezca más rápido.

El caso de Katy resultó ser único: el envejecimiento rápido afectó solo al rostro de la niña, mientras que su cuerpo se desarrolló acorde a la edad. Tras asegurarse de que no había peligro, los médicos sugirieron corregir la cesura facial mediante cirugía plástica. Desgraciadamente, esto tuvo que repetirse cada año, de lo contrario todo volvería a su estado original.

Sin embargo, la enfermedad no impidió que Katja encontrara la felicidad en su vida. A pesar de sus peculiaridades, a la muchacha sociable y alegre no le faltaban amigos. El destino llevó a Katja a conocer a un joven que luego se convertiría en su marido. La pareja ahora está criando dos hijos, uno de los cuales nació completamente sano, mientras que el otro ha heredado las características de su madre.

Muchos creen que fue irresponsable por parte de Katy tener sus propios hijos aun sabiendo los riesgos. ¿Qué opinas de su decisión?







