Brad Pitt nació en una familia normal. De niño era gordito y no destacaba entre sus compañeros. En las fotos de su infancia, el futuro galán de Hollywood lucía completamente diferente a como lucía en su vida adulta. Durante sus años escolares, Brad era más un niño tranquilo y discreto que un objeto de admiración.
Mucha gente no habría adivinado al ver fotos de su infancia que un día se convertiría en uno de los hombres más guapos y famosos del mundo.
Sus años escolares se caracterizaron por las actividades típicas de la adolescencia. A Brad le interesaban los deportes, especialmente el baloncesto, y también participaba en representaciones teatrales en la escuela, lo que le dio un anticipo de su posterior carrera como actor.
Aunque no era el chico más popular de su clase, siempre tuvo cierto carisma: era reservado, seguro de sí mismo, y esto probablemente contribuyó a su éxito posterior.
El futuro actor estudió periodismo y publicidad en la Universidad de Missouri.
Sin embargo, descubrió su verdadera vocación cuando participó en varias obras escolares y sintió la magia del escenario. Cuando era niño, su apariencia era todo menos la de un “icono de belleza”.
Pitt sólo alcanzó su plena fama como hombre atractivo en la edad adulta, cuando comenzó su carrera cinematográfica. Con el tiempo, su cuerpo cambió: perdió peso, se volvió más atlético y su rostro se convirtió en uno de los más reconocibles de Hollywood.










