Cuando me mudé a la vieja casa que alquilaba temporalmente, esperaba encontrarme con polvo, arañas y quizás algunos cuadros raros. Pero no esto.

En un rincón de la despensa, entre cajas de madera crujientes y botes de clavos olvidados, descubrí… un extraño objeto de madera. Al principio pensé que era una mancuerna fea: enorme, con un asa en el centro, pero ligera y completamente impráctica.

Le di vueltas e intenté imaginar cómo alguien podría hacer ejercicio con ella, pero no se me ocurrió ningún uso práctico. La curiosidad me venció. Fotografié este extraño objeto y publiqué la foto en internet, preguntando: “¿Qué demonios es esto?”.

La respuesta llegó bastante rápido y me impactó: eran tensores de sombreros. Sí, al parecer, estos dispositivos se usaban en el pasado para mantener o estirar los sombreros en forma, especialmente si estaban hechos de materiales caros y debían verse perfectos. Siendo sincero, todavía no me explico bien cómo se usaban. Pero al parecer, alguien cuidaba bien su sombrero.

Ahora este objeto se encuentra en mi estantería como un recordatorio de que el extraño pasado a veces surge de los rincones polvorientos para asombrarnos.







