La niña, de solo 13 años, tenía terribles marcas en el cuello.

POSITIVO

Una madre en los Estados Unidos experimentó una terrible experiencia cuando su hija salió llorando de su habitación, agarrándose el cuello en agonía. El niño de 13 años mostraba marcas alarmantes que parecían heridas de estrangulamiento.

Sorprendentemente, la causa de estas lesiones se remonta al teléfono celular de la niña. Mientras conversaba con una amiga con su teléfono enchufado a un cargador de pared, la presencia de un collar de metal provocó un arco eléctrico, lo que provocó quemaduras graves.

Tras este angustioso incidente, la madre presentó una denuncia ante el operador de telefonía móvil, quien accedió a cubrir los gastos médicos necesarios para el tratamiento del niño.

Rate article