Cuando los bailarines se dieron la vuelta, la gente perdió la capacidad de hablar. La danza es algo increíble. Cuántas emociones y sentimientos se pueden expresar a través de él.

Para muchos, es toda una vida, porque durante un discurso se pueden mostrar tantas cosas que no se pueden expresar con palabras ni siquiera en una hora. ¿Y para qué sirven las palabras, si existe un lenguaje más maravilloso y más vivo: el lenguaje del cuerpo? Es más expresivo y emotivo. Cuando no encuentres las palabras necesarias, puedes utilizar el lenguaje corporal.

Los jóvenes de este vídeo decidieron mostrar a través de su actuación que la vida es para ellos un verdadero arco iris brillante, que sólo oscila entre colores positivos. Este grupo de 8 personas bailó “Honey I’m good” de Andy Grammer de tal manera que toda la sala quedó asombrada. El viaje es simplemente increíble. Los bailarines son un verdadero talento.







